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martes, 6 de septiembre de 2011

Nueva vida...


¡Hola! Hoy dejaré la política o la televisión para pasar a contar una experiencia reciente.

Soy gay, como algunos sabréis, y lo sé desde los 12 años. Siempre lo he tenido muy claro y me he sentido orgulloso de ello, pero nunca se lo dije a mis padres, sólo a mis amigos. Yo sabía que no era malo, sino algo totalmente natural, pero era muy inseguro. Hasta ayer...

Ayer por la tarde fui a casa de uno de mis tíos para ver a mi prima, que venía de Sevilla. Estuvimos hablando por la tarde, y mi tío tenía puesto Sálvame en el televisor. Absolutamente todos los días hace el mismo comentario sobre ese programa; que es “Todo eso está lleno de maricones y putas”.
Si sois lectores asiduos del blog sabréis que no me gusta Sálvame en absoluto, pero nadie se merecen ser insultados de una manera tan gratuita. Mi respuesta fue: “No están ahí por ser maricones y putas, están ahí por tener una carrera, en el caso de los periodistas; y fama, en el caso de los colaboradores”
Su defensa fue decirme “Todos los comunistas sois iguales” en un tono más que despectivo.

Sinceramente me dolió, pero no porque me restregara mi ideología política (de la que estoy muy orgulloso), sino porque lo hizo con mala intención, siendo mi tío.

Ese “ataque” me hizo reflexionar. ¿Por qué yo, después de presumir de tolerancia, no había contado cuál era mi tendencia sexual?
Pues bien; a mí me gusta ser sincero con la gente, pero sobre todo conmigo mismo. Por lo tanto, ayer por la noche cuando llegué a casa, le dije a mis padres: “Soy gay”.
Su reacción fue la esperada. Me dijeron que ya lo intuían, y que les parecía muy valiente que lo hubiera confesado.

Yo; que siempre me quejo por todo, que a veces demuestro tener poca madurez, que discuto a menudo con mis padres, no me di cuenta hasta ayer que son lo mejor que tengo en el mundo. El pilar que nunca se derrumbará…

Con mis padres fue todo muy fácil, pero no suele ser así, y yo lo sé muy bien.
Hace unos años era demasiado inocente y confiaba en todo el mundo. Eso me llevó a confesarle mi sexualidad a una “amiga” de clase. Al día siguiente lo sabían tanto alumnos como profesores.

A partir de ese momento todo el mundo empezó a insultarme, y a tratarme como un apestado. Sufrí varios años de un durísimo acoso escolar. Estaba solo…

Muchos meses más tarde conocí a una persona que desde el primer momento me ofreció su desinteresada amistad, su cariño, y lo mejor de su personalidad. Siempre estaré agradecido por haber encontrado a una persona con semejante corazón, que me quiere con mis virtudes y con todos mis defectos. Te quiero Cricri ♥



Ahora que estoy más seguro de mí mismo, no pienso esconderme de nada ni de nadie.
No le gustaré a todo el mundo, pero tampoco lo pretendo. Quien no quiera conocerme se lo pierde…

Ahora, más que nunca, soy libre.


Fran