Numerosos han sido los casos
de adultos que se mofan de los adolescentes que afirman sentir amor por una
persona. No es que los adolescentes –o incluso los críos– no podamos sentir
amor por otra persona, o que no lo conozcamos; es que hacemos más gilipolleces
que las que la mente más retorcida sea capaz de imaginar.
Chicos que sólo valoran a su
pareja, aunque ésta los trate con la punta del pie; que sufren por no culminar
una relación en forma del acto sexual y por eso arriesgan su juventud –y en
ocasiones su propia salud–; en fin. Cosas que, en la mente de alguien que no
está enamorado parecen gilipolleces. Lo cierto es que no le faltaría razón,
pero hay personas que se escudan en frases como “El amor es ciego”, “Sin él no
soy nada, porque él es toda mi vida.”, y cosas por el estilo.
Mi generación es muy
avanzada, así que yo digo… ¿Por qué usa clichés tan antiguos?
Señores… El amor NO es
ciego; los ciegos sois vosotros, que no veis que el ser que “os completa” lo
único que hace es chuparos la sangre, y tiene más veneno dentro de sí mismo que
una serpiente de cascabel.
Por otro lado; el ser humano
es totalmente independiente de cualquier otro para vivir. Nadie necesita a
nadie para continuar su vida, todo se supera. Es muy fácil ir de afligidos por
la vida, llorando por las esquinas, haciéndole ver al mundo que somos los que
con más intensidad amamos. Pero no, no amamos con más intensidad que cualquier
persona. No hay corazones más grandes o más pequeños, sino cerebros más vacíos
y cerebros mejor amueblados.
Así que, por favor… Desde la
indignación que me invade hoy; hago un llamamiento a la cordura. Algunos de los
que me leéis sois adultos, otros adolescentes, y otros ni siquiera llegáis a
los doce. Pero pensad, el cerebro tiene una función…
¿Para qué nacisteis; para
encontrar a una persona “que os complete”, o para ser felices e importantes en
la vida? Yo me inclino más por lo segundo que por lo primero.
Si continuáis en esta
corriente de sufrimiento por el “desamor”, no vais a ser felices en la vida. Os
convertiréis en un híbrido entre Bécquer y Álex Ubago que no gana para comprar
pañuelos de papel. ¿Merece eso la pena? La vida son dos días, y estáis
desperdiciando medio por alguien que no os merece en absoluto.
Confiad en mí, os hablo
desde mi propia experiencia.
El amor puede venir en
cualquier momento, pero si perdéis vuestra vida por un amor fallido; nunca
volverá a ser la misma, y vuestro arrepentimiento será infinito…
¡¡Sed valientes!!
Fran