¡Hola! Os vuelvo a pedir disculpas por dejar de
escribir por un mes, aproximadamente. La verdad es que soy un poco manazas y me
quedé sin ordenador, pero bueno…
Ya estoy aquí para hablar de algo de lo que
muchos ya han hablado. De un tema que está quemado como ningún otro…
Pido disculpas de antemano si esta entrada se
os hace demasiado repetitiva, os perdono por esta vez si me queréis linchar en
los comentarios.
En absoluto es mi intención hablar de un tema
que está machacado hasta decir basta; simplemente quiero dar mi opinión sobre
algunas cosas.
Me parece que el título de la entrada es lo
suficientemente esclarecedor como para entender cuál es mi postura acerca de
este elemento el cual está presente en la vida de todos. Sin duda…
No voy a empezar diciendo que hay distancias
cortas y distancias largas, porque os considero lo suficiente inteligentes como
para saberlo (hasta ahí podíamos llegar…)
Lo que sí que quiero dejar lo suficientemente
claro es que hay distancias benignas y distancias malas. Distancias físicas y distancias
psicológicas. Con las psicológicas me refiero al típico escudo que la gente
frágil se pone para parecer fuerte y así evitar daños del exterior.
Me toca mucho las narices la gente que se pone
estos tipos de escudo para no dejar a otras personas mirar en su interior.
Sé que muchos lo hacéis para evitar sufrimiento,
pues en el pasado tuvisteis experiencias no demasiado agradables. Pero no es una
solución válida.
Vivimos en una aldea social; el ser humano
necesita de otro para sobrevivir. Seamos inteligentes, dejemos a un lado el
sufrimiento, quitémonos los escudos que nos queden puestos, y lancémonos al
mundo a que la gente nos descubra.
Hay cosas maravillosas ahí fuera. Cosas que os
estáis perdiendo por ser demasiado miedosos. Y cosas que se están perdiendo un
interior tan rico como el vuestro.
Y tened algo en cuenta… El miedo no sirve de
nada.
Tampoco me quiero exceder hablando de las precauciones
que toma cada uno para impedir que le apuñalen por la espalda…
Ahora os hablaré de lo buenísima que puede
llegar a ser la distancia, o lo mal que te lo puede hacer pasar.
Esto último ya todos lo sabéis de sobra. Sólo
hace falta darse un paseo por nuestra red social favorita para leer frases como
“Puta distancia.”
Pero… ¿Sois conscientes de lo buena que puede
llegar a ser?
No todo es tan bueno como parece.
Ni el camino está lleno de rosas, ni las
personas son algodones.
Hay verdaderos cielos ahí fuera. Pero también
hay verdaderos peligros, y os aseguro que son mucho más numerosos.
Peligros que atacan en nuestros puntos más
vulnerables; que juegan con nuestros sentimientos…
Es bueno mantenerse alejado de estos peligros.
Pero, seamos realistas, no siempre es posible hacerlo emocionalmente.
Ahí es donde entra en acción la querida
“Distancia”.
Unos 625 kilómetros pueden resultar tan
protectores cuando nuestra razón se nubla por culpa de uno de esos peligros…
Todo es superfluo a esa distancia. Y aunque
sientes, no puedes llegar más allá. Y eso es muy bueno.
Sin embargo hay gente que no es nada peligrosa.
Gente que hace poco tiempo que conoces, y de la que unos 611 kilómetros no te
pueden proteger de nada, pues no hay nada de lo que te puedan proteger.
Gente que sólo está compuesta por cosas
maravillosas, que te ayudan cuando más necesitado estás y que te dan cariño
cuando estás pidiéndolo gritando a pleno pulmón sin que nadie preste atención…
Gente con la que un día discutiste, te llevaste
un mes sin hablar, hasta que un día te diste cuenta de que no podías seguir con
una situación tan absolutamente insostenible.
Gente que no sabe lo que significa para ti,
pues ni tú mismo eres consciente de dónde está el límite.
Gente que hace que digas día a día, cuando
abres los ojos por la mañana, y los cierras por la noche… “Puta distancia.”
Fran
Muy bueno eso que escribes, compañero. Al fin leo algo realmente interesante, alejado de las típicas ñoñerías.
ResponderEliminarTe invito a que te pases por mi blog, presiento que te puede interesar.
Un saludo.
adreamerlovesmusic.blogspot.com
Muchísimas gracias por tus cumplidos Antonio :)
ResponderEliminarPor supuesto que me paso por tu blog ahora mismo ^_^
Igualmente Fran, gracias por pasarte por mi blog también, cualquier apoyo se agradece.
ResponderEliminarEl poder de la palabra nunca debe recaer, hay que apoyar el arte de dibujar con letras. Un saludo :)